Cuando escribimos, intentamos que nuestras frases sean lo más fieles posible al discurso oral, sabiendo que es muy difícil señalar la entonación que queremos dar al texto. Para ello nos servimos de los signos de puntuación, aunque se ha de tener en cuenta que esto no es un “todo vale”. Hay normas, y hay que respetarlas.

 

La coma asesina es aquella que se sitúa entre el sujeto y el predicado (*El perro, corre), siempre que no delimiten estas comas una aclaración, como sería el caso de una oración subordinada adjetiva explicativa (El perro, que aún tiene ganas de juego, corre). Por larga que sea la frase -y aunque en el discurso oral hagamos una pausa bien para enfatizar o bien para tomar aire- esta coma no puede aparecer en un escrito.

Sería La mujer que conocí ayer por la tarde al lado de la tienda de mi tía Paca tiene la sonrisa más bonita que he visto en mi vida; y no *La mujer que conocí ayer por la tarde al lado de la tienda de mi tía Paca, tiene la sonrisa más bonita que he visto en mi vida. 

Los informes muestran que dos de cada tres tuiteros cometen faltas de ortografía; y no *Los informes muestran que dos de cada tres tuiteros, cometen faltas de ortografía.

Una de las cosas más significativas y maravillosas que he vivido es ser madre; y no *Una de las cosas más significativas y maravillosas que he vivido es ser madre.

La teoría es sencilla, pero la práctica parece que no lo es tanto. Y mucho menos si se da por hecho que se escribe estupendamente y se empecina uno en que esa coma asesina no es tal, sino que está perfectamente puesta. Esto nos llevó, hace algún tiempo, a tener una pequeña discusión con el escritor Lorenzo Silva.

Lorenzo [15478]

Todo quedó bien entre nosotros, aunque nunca llegó a reconocer su error. Su frase (¿Era maja, tu abuela?) induce a error, ya que parece que tu abuela fuera un vocativo, y eso no tendría sentido alguno.

Ahora bien, si queremos mostrar esa pausa enfática, dubitativa, reflexiva, o como queramos interpretarla, ¿cómo lo hacemos sin hacer uso de esa coma asesina? Pues muy fácil: con puntos suspensivos (…): ¿Era maja… tu abuela? O bien, si se trata de un diálogo, siempre podemos indicar el tono con las acotaciones: ¿Era maja tu abuela?- preguntó algo dubitativa.

¿Queda más o menos claro? En nuestro twitter nos encontramos a diario con esta coma asesina. Ayúdanos a cazarla: cita el tuit que tenga la errata y menciónanos (@TusCorrectores) para dar fin a esta masacre lingüística.

Escrito por Rosa R. Galisteo

Filóloga y correctora ortotipográfica y de estilo.