¡Hola, amigos!

Hace mucho tiempo que no pasamos por aquí, pero hemos preparado algo muy grande –y espero que muy útil– para el tan esperado regreso a la web.

La corrección de textos es una labor que se lleva desempeñando desde hace siglos. El corrector de toda la vida siempre ha vivido en armonía con su papel y su lápiz, haciendo su trabajo plácidamente sin mucho quebradero de cabeza. El corrector hacía las marcas correspondientes y el copista o el maquetador llevaba a cabo los cambios señalados. Pero ahora los tiempos han cambiado y han llegado a nuestras vidas ¡los ordenadores! Máquinas crueles que no hacen sino complicar nuestro trabajo y exigir de nosotros conocimientos que nada tienen que ver con nuestra profesión. Además, ahora no basta con marcar los cambios a realizar, sino que tenemos que entregar el documento limpio, incluyendo, muchas veces, la forma del texto, por lo que pecamos de intrusismo laboral, ya que eso es parte del trabajo del maquetador.

Pero no queda otra que adaptarse a las circunstancias y hacernos amigos de esa gran herramienta que es el procesador de textos.

Hoy vengo a hablaros de uno de los mayores conflictos que he tenido con este programa (Word 2013): las secciones.

Normalmente las novelas no llevan un encabezado, y si lo llevan es para recordarte cada dos páginas quién es el autor y cómo se llama el libro que estás leyendo –como si se te fuera a olvidar–, por lo que dicho encabezado es el mismo a lo largo de toda la novela y no supone mayor problema.

Pero hay otros documentos que sí necesitan diferentes encabezados según el capítulo o el punto que esté tratando, y es entonces cuando nos tenemos que llevar bien con nuestras amigas las secciones.

Antes de comenzar, hay que tener en cuenta una cosa muy importante: si el documento va directo a impresión, sin pasar por las manos de un profesional que organice sus fragmentos, es nuestro trabajo manejar páginas pares e impares y controlar dónde queda cada fragmento. Me explico: si ponemos el documento a pares, de dos en dos, nos encontramos con que la portada, página 1, queda situada a la izquierda, como todas las páginas impares, pero hay que saber que al imprimirse, esas páginas impares quedarán a la derecha, las páginas pares serán el reverso de las impares. ¿Para qué queremos saber esto? Pues porque todos los títulos, capítulos, comienzos… deben quedar a la derecha, coincidiendo, pues, con página impar.

Sabiendo esto, una de las cosas básicas que hay que hacer en prácticamente todos los documentos a corregir es añadir y controlar el número de página:

INSERTAR > NÚMERO DE PÁGINA > *FINAL DE PÁGINA > **ELEGIR FORMATO

*Se seleccionará “Final de página” si así lo quiere el autor, aunque es lo más común.

**El formato dependerá, entre otras cosas, de si el documento se va a imprimir a una o a dos caras.

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Fácil, ¿no?

El problema viene cuando en el documento encuentras fragmentos donde no se numeran las páginas pares o donde pasas de la página 161 a la 165 por la cara. Las culpables de que pasen estas cosas son las ya mencionadas secciones. Para comprobarlo, basta con hacer clic en la parte baja de la página, donde el número de página, para que queden señalados encabezado y pie de página, así como el número de las secciones involucradas y las opciones que os da el programa.

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¿Cómo solucionar los problemas antes mencionados?

Lo primero que hay que marcar en caso de que el documento vaya a ser imprimido a doble cara es “Páginas pares e impares diferentes” (1). Con eso conseguiremos que tanto el número de página como el encabezado queden en la parte exterior del libro, es decir, a la izquierda en páginas pares y a la derecha en páginas impares.

Si la casilla de “Primera página diferente” (2) está marcada, desmárcala, porque eso puede implicar que se numeren todas las páginas de la sección menos la primera, y no queremos eso.

También tendríamos que desmarcar “Vincular al anterior” (3), porque por culpa de esta casilla los cambios que hagamos en esta sección se verán reflejados en la anterior, y si no sabemos qué está pasando ni por qué, nos volverá locos.

Ahora nos iremos a “Número de página” (4) y ahí haremos dos cosas: desde una página impar —esto es muy importante—, haremos clic en formato y seleccionaremos “Final de página” (5) y “Número sin formato 3” (el que sitúa el número a la derecha). Repetiremos esto mismo desde una página par pero esta vez seleccionando el “Número sin formato 1” (número de página a la izquierda). Con esto volveremos a ver el número de página en todas las páginas, pares e impares.

Si tuvierais el segundo problema, el del salto de página de un número a otro no correlativo, bastará con hacer clic en “Formato del número de página” (6), que os llevará a una ventana emergente donde hay que marcar “Iniciar en” y escribir el número de página que le sigue a la última antes del salto. Si pasaran las páginas de la 161 a la 165 tendríais que poner “Iniciar en 162”.

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EXTRA: SI NO PUEDES CON TU ENEMIGO, ÚNETE A ÉL

Si de todo el documento hay una sola página o son páginas sueltas las que os dan problemas, en lugar de pelearte con las secciones, crea secciones nuevas. Muy útil si tienes páginas horizontales en mitad del documento o una página donde solo quieres que aparezca un título.

DISEÑO DE PÁGINA > SALTOS > SALTOS DE SECCIÓN > PÁGINA SIGUIENTE

Puedes crear el salto a página par o impar si estás muy seguro de dónde cuadra cada cosa, porque si no, te puedes encontrar con dos páginas impares seguidas, lo que, al imprimir, significaría páginas en medio en blanco por la cara.

Sigue los pasos de antes (Páginas pares e impares diferentes, NO vincular al anterior…) y podrás editarla a tu antojo.

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Y recuerda: para controlar las secciones y saber si el problema es o no un salto de las mismas, solo tienes que hacer doble clic donde el número de página. Si, en efecto, hay distintas secciones, ya sabes qué hacer.

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Escrito por Rosa R. Galisteo

Filóloga y correctora ortotipográfica y de estilo.