Hay varios casos muy frecuentes en los que se hace un mal uso de la coma. Hoy mostraremos algunos de ellos para intentar acabar con esta intrusa.

a) Entre el sujeto y el verbo (El chico de la esquina, no deja de mirarme) o entre verbo y complemento directo (A veces pienso que me gustaría pasar, el resto de mi vida contigo) -este caso es más raro de encontrar, pero aparece bastante también-. Ya hemos hablado de ella: es la coma asesina, llamada así por romper en dos el ritmo de una frase y acabar con su cohesión y coherencia. 

b) Delante de la conjunción que con sentido consecutivo y precedida de tan(to) tal (Estoy tan cansada, que no puedo ni dormir; He hecho tanto ejercicio, que me duelen partes del cuerpo que no sabía que existían). Todas ellas sin coma que separe sus sintagmas y acabe con su sentido.

c) Detrás de pero si va seguido de una oración exclamativa o interrogativa (Pero, ¡qué guapa estás!; Pero, ¿de dónde vienes?). Aunque quede extraño meter ese signo interrogativo en mitad de una oración sin previo aviso, no es correcto poner la coma.

d) Tras fórmulas de saludo en el encabezamiento de cartas (Querido amigo,). Esto es un anglicismo ortográfico. Es cierto que en estos tiempos escribimos más cartas en inglés en ejercicios de clase que cartas reales en español, pero es algo que hay que saber a la hora de dirigirse a alguien cuando se entrega un currículo, así que este es un tema importante. En lugar de la coma, se escribirá dos puntos seguidos de un salto de línea:

Estimado señor director:

Estaría interesado en trabajar con usted…

 

Ahora ya sabéis qué está mal y no debéis escribir. En el próximo Viernes puntual explicaremos los casos que requieren la coma sí o sí.

Escrito por Rosa R. Galisteo

Filóloga y correctora ortotipográfica y de estilo.