Escribir una obra no es tan fácil como sentarse y dejar las letras fluir. Hay que trabajar mucho el texto, jugar con el léxico, los ritmos, adaptarlos a la trama, borrar lo que sobre, corregir lo que se puede mejorar, probar varias estructuras y volver de nuevo sobre el texto hasta estar satisfecho y avanzar. Pero el trabajo no termina ahí: el resultado final de ese escrito en bruto ha de pasar por las manos de uno o varios lectores cero, editor, corrector, traductor, maquetador… A veces, de tanto escribir, cambiar, retocar, borrar y reescribir, el texto se desfigura y pasan cosas como esta:

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A todo el mundo se le puede pasar por alto un pequeño error, pero cuando este se repite, el asunto es más preocupante. Lo ideal es hacer una corrección de pruebas. ¿Y qué es esto? Pues es una corrección sobre el texto una vez maquetado, adecuado al tamaño y forma de su formato, listo para obtener el visto bueno y mandar imprimir lo que sería el resultado final que llegará a todos los escaparates. Esta corrección se encarga de revisar la tipografía, el cuerpo de texto, el interlineado, el corte de palabras, la sangría, el ancho de caja de texto o la numeración de página, además volver a la corrección ortotipográfica y de estilo, que debería haberse hecho previamente.

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La falta de esta corrección de pruebas (o de corrección en general) es evidente cuando este suceso no se repite una o dos veces, sino que es algo recurrente en sus páginas. Es muy frecuente que las editoriales se ahorren este servicio dando por hecho que el autor tiene una redacción impecable o dejando el trabajo a manos del traductor, cuando este no es su cometido y, muy probablemente, no está preparado para su desempeño. El mundo editorial no es fácil, pues son muchos los costes y pocas las ganancias, pero cuando una editorial como es Plaza&Janés (que es la que nos ocupa en esta entrada) tiene entre sus títulos a grandes escritores como son Stephen King, John le Carré, Ken Follet, George R. R. Martin o Isabel Allende, conocidos tanto por su calidad como por el número de ventas, es incomprensible encontrar estos errores con su firma, teniendo ingresos de sobra como para invertir en calidad.

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Proyecto Kraken

Douglas Preston

Traducción de Jofre Homedes Beutnagel

Primera edición: junio, 2015

Plaza&Janés Editores, un sello de

Random House Mondadori

Si apuestas por la literatura y la cultura, apuesta también por la calidad. No dejes las cosas a medio hacer por ahorrarte unos céntimos. Ofrecer obras de tan ilustres autores con tales erratas es una mofa al lector.

Escrito por Rosa R. Galisteo

Filóloga y correctora ortotipográfica y de estilo.