¡Hola, amigos!

Hace mucho tiempo que no pasamos por aquí, pero hemos preparado algo muy grande –y espero que muy útil– para el tan esperado regreso a la web.

La corrección de textos es una labor que se lleva desempeñando desde hace siglos. El corrector de toda la vida siempre ha vivido en armonía con su papel y su lápiz, haciendo su trabajo plácidamente sin mucho quebradero de cabeza. El corrector hacía las marcas correspondientes y el copista o el maquetador llevaba a cabo los cambios señalados. Pero ahora los tiempos han cambiado y han llegado a nuestras vidas ¡los ordenadores! Máquinas crueles que no hacen sino complicar nuestro trabajo y exigir de nosotros conocimientos que nada tienen que ver con nuestra profesión. Además, ahora no basta con marcar los cambios a realizar, sino que tenemos que entregar el documento limpio, incluyendo, muchas veces, la forma del texto, por lo que pecamos de intrusismo laboral, ya que eso es parte del trabajo del maquetador.

Pero no queda otra que adaptarse a las circunstancias y hacernos amigos de esa gran herramienta que es el procesador de textos.

Hoy vengo a hablaros de uno de los mayores conflictos que he tenido con este programa (Word 2013): las secciones.